Cada episodio de violencia que golpea a Colombia, y particularmente a nuestro departamento del Cesar, es una grieta que se abre en nuestro corazón. Hoy, esa herida es más profunda y dolorosa, porque el escenario de tan repudiables hechos, los cuales cegaron la vida de un miembro de nuestra fuerza pública, ocurrieron en el terruño que me vio nacer y que es el lugar donde tengo familia, amigos y a mis coterráneos queridos.
El hostigamiento ocurrido esta mañana contra la Estación de Policía del municipio de Río de Oro, es un acto que condeno y rechazo de manera enérgica, como repudio también que se quiera imponer el lenguaje del miedo y el terror sobre una comunidad que, pese a los embates de la violencia, persiste firme en acciones para la construcción de una paz estable y duradera.
Estas acciones violentas que ponen en riesgo a nuestros servidores y héroes de la patria, a nuestras familias, a nuestros niños y jóvenes, a nuestras comunidades, también ensombrecen el panorama para la democracia, porque se presentan en un momento álgido, a escasos nueve días de las elecciones legislativas.
En mi calidad de ciudadano, pero también en mi condición de candidato a la Cámara de Representantes por la circunscripción territorial del departamento del Cesar, demando del gobierno nacional una respuesta contundente, efectiva y tranquilizadora para nuestra gente, en éste y en todos los territorios en conflicto.
Mi corazón está con la familia del Subintendente Jorge Luis Taborda, con su esposa e hijo; con el pueblo de Bosconia, y con la Policía Nacional de Colombia, a quienes les extiendo mis sentidas condolencias.
Toda mi solidaridad con mi pueblo, Río de Oro. Hoy, más que nunca, debemos estar unidos para resistirnos a la acción de los violentos que nos arrebatan la tranquilidad, limitan nuestras oportunidades y frenan el desarrollo. Río de Oro y Colombia merecen vivir en paz y avanzar sin miedo.
